Se dice que, en algunas zonas de la Italia rural, las mujeres casadas emplean un pequeño ardid para que sus esposos no pasen las noches fuera de casa.
Mezclan en su comida una muy pequeña cantidad de veneno, y les administran el antídoto con la cena. Si él falta a la cena sufre los efectos del veneno. Si, por el contrario, vuelve a casa con su esposa, se sentirá extraña -milagrosamente- aliviado.
Y es algo malévolo. Y no puedo decir que no lo comprenda a la perfección.
martes, 30 de agosto de 2011
prioridades
Etiquetas: cosas que no sé, lecciones, tareas
lunes, 29 de agosto de 2011
dimorfismo
No es que las mujeres seamos terrenales: somos la tierra.
No es que los varones estén en las nubes: son el cielo.
Recordemos nuestras viejas lecciones de mitología clásica; intentemos entender.
Aunque no sirva de nada.
domingo, 28 de agosto de 2011
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